Chanel, Dior; no, esto no es una web de moda. Esto es Cinéfilos Frustrados y hoy hablamos de la nueva serie de Apple TV+, The New Look…
¿Saben aquello de «no te irás a la cama sin aprender algo nuevo» que anuncian analfabetos que han leído algo en el sobre del café que interpretaban en su ignorancia como una cuestión con sustancia? Coco Chanel fue una espía para los nazis. La hermana de Christian Dior fue una persona clave en la resistencia francesa ante la ocupación alemana. Y la letra Q es la única de todo el abecedario que no aparece en el nombre de ningún estado americano.

The New Look -lo pongo por Google, ya sé que es redundante y estúpido pensar que el lector no sabe de qué serie hablo- nos narra, fundamentalmente, la historia de ambos personajes. Héroes de su historia y villanos, de algún modo, en la del otro. Pues son un reflejo especular de su contraparte en la historia, iguales pero opuestos. Y quizá, solo quizá, alguien deje de comprar ropa de una y comience a comprar del otro, tras conocer la historia de los dos. Aunque eso, querida mía, es del todo irrelevante.
Da la sensación de que al creador de la serie le interesan poco sus protagonistas y mucho sus renombradas historias. Pues todo lo que tiene que ver con la parte del título no deja de ser un mero conductor para hablar de otros temas. Todos sabemos que, en el fondo, hay un par de docenas de historias verdaderamente originales y que lo demás son ligeras variaciones sobre estas. Cualquier atisbo de presunción de originalidad se trasluce a través de lo accesorio, aquello que no es estrictamente esencial en la historia permite, paradójicamente, construir la ilusión de novedoso; en este caso, todo lo relacionado con la moda.
una oportunidad desaprovechada
Abrazar aquello que te diferencia es, precisamente, lo que te hace alcanzar la universalidad de algún modo, porque lo temático queda solapado por lo argumental, convirtiendo el texto en subtexto y dando cuerpo y andamiaje a lo interesante creativamente hablando. Por ese motivo, The New Look -hi, Google- resulta tan frustrante. Porque se percibe como arena que escapa entre los dedos de su autor; siendo este incapaz de entender dónde está la clave de su propia creación. Quizá no sea así, quizá sea muy listo y haya usado todo como percha para allanar el camino de su público objetivo. Algo similar a lo que hizo Todd Philips con Joker para contar su visión del auge de la locura en términos políticos en la que nos encontramos hoy en día.
¿Pero qué sabré yo? Únicamente puedo especular. En cualquier caso y en última instancia, todo da sensación de ya visto. Y acabar así, empezando con el primer párrafo como punto de partida, no es otra cosa que una oportunidad desaprovechada. No está mal, pero con aquellos mimbres uno debe exigir más. Apple debe exigir más.
