The Prodigy pone de manifiesto todo un clásico del género de terror: esa inquietud ante el comportamiento errático de un niño. Aquel que no actúa como un niño normal y tiene la incómoda tendencia a darnos sustos de muerte en plena noche.

No vamos a destripar The Prodigy, por supuesto, pero si nos centramos en lo que muestra su sinopsis y sus trailers tenemos a unos padres, un niño de comportamiento errático, y parece que muchas escenas de miedo. De aquellas de agarrarte a la butaca. Y así es. Objetivo cumplido: The Prodigy es rica en sustos, en escenas de tensión y si te dan miedo los niños que hacen cosas raras pues… ¡Esta es tu película!.

Viendo The Prodigy (con aquella pose que uno adopta como para ir repeliendo cada susto con efectividad) acuden a la mente rápidamente tres films: El Exorcista (William Friedkin, 1973), La Profecía (Richard Donner, 1976) y un tercero que nos reservamos por que nos hemos comprometido a no revelar spoilers.

En los citados clásicos (sí, el tercero también lo es) tenemos la situación mencionada en el primer párrafo: lo que deberían ser los felices años de unos padres cuidando de su recién nacido se tuerce cuando el niño insiste en no actuar como tal, se muestra violento y corona el problema con una inteligencia fuera de lo común.

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Nicholas McCarthy (El Pacto, Home), consciente de que la evolución maligna del niño es la fortaleza narrativa del film, no dispara la ansiedad del mismo en ningún momento. Es generoso en escenas de tensión en las que el pequeño Miles (Jackson Robert Scott) pone a prueba a sus padres (Taylor Schilling y Peter Mooney), y por supuesto al espectador, en logradas secuencias en las que uno prefiere que el niño, simplemente, no se de la vuelta.

The Prodigy, sin embargo, transita como un tiralíneas por caminos muy conocidos por el espectador: en la introducción -probablemente de lo mejor del film- queda todo resuelto y en el proceder no hay sorpresa alguna. Nos queda aquella sensación de que The Prodigy podría haber sido algo más.

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Es difícil sobrevivir, como film, sólo a base de tensión pero tal vez esa sea la mejor baza de The Prodigy: rica en el recurso manido del jump scareque nunca llega a ser gratuito, buena parte de la apuesta de concentra en la habilidad del pequeño Jackson Robert Scott en parecer a veces un niño, y otras veces, bien… Malditos niños!

 

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Reseña Panorama
The Prodigy
6

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