Ghostland llega a nuestras salas con retraso notable y con ello una curiosa sensación de viaje al pasado: por la fecha de estreno y, en especial, por la propuesta de Pascal Laugier.

El género del terror, tan amplio como eficiente si consigue su propósito, suele escapar de la crítica fácil debido, precisamente, a cierto -e injusto- efecto resultadista: ¿si nos da miedo podemos admitir por válida cualquier propuesta? Y en caso contrario, ¿es entonces un mal film? Por supuesto, ni una, ni la otra. Los jumpscares, y la bendita intencionalidad del autor, pueden anular ambas afirmaciones. En el caso que nos ocupa, Ghostland, deja entrever un potencial del que, lamentablemente, queda bastante lejos.

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Estrenada en varios países en la primavera de 2018, y dirigida por el francés Pascal Laugier (director de la controvertida Martyrs), Ghostland prometía en sus trailers un ejercicio de terror de premisa reconocible (un par de adolescentes, casa apestando a susto, gritos…), y  tras su visionado uno se queda con la sensación de que podría haber  ofrecido algo más sin salirse un ápice de su sencilla (y eso en el género de terror no tiene nada de peyorativo) propuesta. Un aire de film anacrónico e incluso, rizando el rizo, de potencial mediometraje basado en el gran aliciente del film.

Porque Ghostland se articula, especialmente, bajo un giro de guión de notable eficacia (es posible anticiparse a él razonando a partir de determinada improbabilidad… Por lo que Laugier, fácilmente, consigue su propósito con la mayoría de espectadores) y del que, por supuesto, no diremos absolutamente nada. Tan sólo que la idea, interesante, contrasta con la duración total del film. El destape del ingenio narrativo nos empuja a un final demasiado mundano y sin sorpresas. Lejos de enseñarle a Laugier (ni a nadie) como escribir un film, tal vez dicha revelación en un estadio más anticipado podría haber abierto las posibilidades de un film que se pierde en un halo de baja intensidad.

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Ghostland no es, ni mucho menos, un desastre: la ejecución y escritura revela la misma mezcla euro-estadounidense de la familia protagónica (madre francesa, hijas estadounidenses), Beth (presumible Final Girl desde su primer aliento en pantalla) es una aspirante a escritora de novelas de terror, y la amenaza mortal que se cierne sobre las protagonistas resulta por momentos angustiosa, repugnante y letal. Por contra, un exceso de jumpscares (aunque bastante certeros, si hay susto, te asustas), y esa incómoda sensación de que esto podría haber dado para algo más que un correcto film de terror, marcan un film del que recomendamos su visionado. Sí, por supuesto, aunque sea para que nos digan si ustedes se dieron cuenta de eso, o no. A servidor lo pillaron de lleno, concedo.

 

Reseña Panorama
Puntuación general
6
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