Netflix estrena este 19 de octubre Cadáveres: una serie con una de las premisas más sugerentes de los últimos tiempos: el mismo asesinato a resolver en años distintos.

La premisa de Cadáveres es tan molona que vamos a soltarla ya: un cadáver, completamente desnudo, aparece en el mismo barrio londinense, en la misma posición y con las mismas heridas, en distintas épocas. En cada una de ellas el detective al caso empieza, claro, a flipar en colores cuando se da cuenta de que todo eso ya ha sucedido antes.

Cadáveres (01)

En Cinefilos Frustrados hemos podido disfrutar de los cuatro primeros episodios, de un total de ocho, de esta mini serie basada en el cómic de DC Vertigo, escrito por Si Spencer y con arte de Dean Ormston, Tula Lotay, Meghan Hetrick y Phil Winslade. Servidor ignora dicho material así que no entraremos en como de fiel es la adaptación pero puedo afirmar que Cadáveres navega eficientemente por todos los estadios de una novela de misterio en la que necesitas ir devorando páginas para resolver dudas.

Y es que Cadáveres va por donde debe en su función de atrapar al espectador. Tenemos el mismo cadáver en nuestro 2023 presente, en 1941 y en 1891. Mismo callejón, mismas heridas, mismo todo. Los detectives al caso responden en cierta forma a sus épocas, buscando conexión social y de paso la habitual apertura de midas de la televisión y el cine: Hasan es musulmana (2023), Whiteman es judío (1941) y Hillinhead es un detective cuya intromisión en los barrios marginales del Londres victoriano revelan su sexualidad (1891).

Cadáveres (02)

Es esencial, en este tipo de procedimentales, contengan el mencionado elemento sci fi o no, todo se suceda de un modo que el espectador siga al encargado de resolver el misterio. Ese punto de acompañamiento, que ya era clave en el Viaje del héroe de Joseph Campbell, permite engancharse al producto al tiempo que el mencionado detective va descubriendo y atando cabos.

¿Y el misterio? No diremos nada para no incurrir en spoiler, claro, pero ¿recuerdan Dark? Pues por ahí va el asunto. A medida que cada uno de los detectives (especialmente dos de ellos) van descubriendo el pastel uno se pone a intentar a anticiparse al mejunje temporal en el que nos hallamos: cómo puede el mismo tipo aparecer en tres años distintos, por qué hay gente que parece saber que y cuando va a suceder todo etc

Cadáveres (03)

Lo que Cadáveres hace notablemente mejor que aquella fría Dark (aunque era parte de su encanto germano) es que atiende a personajes, entorno social, rigor histórico adaptado y hasta se atreve con las emociones. Por partes. En lo primero los detectives son protagonistas y en lo segundo también pues son víctimas de las trabas sociales del momento (me remito a sus señas de identidad religiosas o sexuales) sin que ello resulte forzado pues es totalmente plausible y en absoluto minoritario.

El rigor histórico de Cadáveres es, por supuesto, un pequeño deleite visual: tenemos el presente en la grisácea Londres, sí, pero también la capital siendo bombardeada por Luftwaffe en 1941 o la Londres victoriana con sus barrios marginales pero también preludio de los cambios sociales que estaban por llegar. Por último, aunque no sea de mucha enjundia, Cadáveres tiene sus momentos emotivos, especialmente en el punto donde nos hemos quedado (cuarto episodio). Así que vamos a ser los primeros en completar la serie en cuanto se estrene, sin dudarlo.

 

 

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