Crítica de Cult of Chucky (2017): No hay quien mate al muñeco diabólico… ni al slasher

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TÍTULO ORIGINAL: CULT OF CHUCKY | DIRECCIÓN: DON MANCINI | PRODUCTORA: UNIVERSAL, 1440 ENTERTAINMENT | GUIÓN: DON MANCINI | MÚSICA: JOSEPH LODUCA | FOTOGRAFÍA: MICHAEL MARSHALL | REPARTO: BRAD DOURIF (VOZ), FIONA DURIF, JENNIFER TILLY, ALEX VINCENT, MICHAEL THERRIAULT, ZAK SANTIAGO, ADAM HURTING, ELIZABETH ROSEN | GÉNERO: TERROR, SLASHER | DURACIÓN: 91 MINUTOS

El slasher es, a grandes rasgos, un subgénero del terror donde un asesino enmascarado va matando adolescentes sin supervisión paterna. Así, a bote pronto, la mecánica de este tipo de película no puede ser más simple. Cierto. Podríamos pensar que este planteamiento se habría agotado muy rápido… Y sin embargo estamos hablando de uno de los géneros más exitosos de la historia, Cult of Chucky es buena muestra de ello.

Cada uno de los títulos que ha creado el género se ha transformado en saga (las aventuras de Chucky ya lleva siete entregas). Su capacidad para reinventarse es especialmente llamativa teniendo en cuenta lo limitado de su esquema. Cada poco, estamos ante una nueva hornada de slashers. En los ochenta se creó el género y nacieron los principales títulos y asesinos. En los noventa vivimos el renacer como reflexión que terminó en parodia: Jason aparece en el espacio, se crea un crossover entre Pesadilla en Elm StreetViernes 13th que buscaba ser franquicia y el muñeco diabólico abandona el terror para abrazar la comedia negra.

Cuando parecía que todo había acabado, el nuevo siglo llega con reboots, precuelas y orígenes. Ya está. ¿Qué más podemos añadir? ¿Se acabó lo que se daba? ¡Nunca!

El slasher ha vuelto a encontrar un modo de supervivencia: El mercado doméstico (series y VOD). El muñeco diabólico fue el primero en apostar por el pequeño formato y Scream fue el siguiente. Porque si Michael, Jason, Freddy o Chucky siempre se las apañan para morir al final de cada entrega y resucitar en la siguiente, el género del Slasher ha aprendido a hacerlo también. Bien es verdad que el muñeco diabólico no encaja del todo en la categoría de slasher… pero a eso ya le dedicaremos su momento (Lamento dejarte a medias, pero como diría Mayra Gómez Kemp… “hasta aquí puedo leer”)

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The Cult of Chucky (La secta de Chucky. Que no te confunda el título, que no significa culto). Nos trae una vez más al psicópata Charles Lee Ray transformado en juguete de los 80. Junto a él Fiona Durif, Jennifer Tilly y Alex Vincent. Esta séptima entrega de la saga es la continuación directa de la flojísima La maldición de Chucky.

Su protagonista está ahora internada en el psiquiátrico menos creíble de la historia del cine, con un reparto menos creíble aún. Vale que a Jennifer Tilly nunca le hizo gracia entrar en la franquicia, pero al final se ha convertido en casi tan seña de identidad como el propio protagonista. La novia de Chucky fue un vehículo para su lucimiento autoparódico.

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En La semilla de Chucky pierde protagonismo, pero tanto las dos últimas películas la incluyen de refilón y porque tiene tiene que salir por contrato. Ahora bien, si no hubiera aparecido no se hubiera notado (ni a Tilly le hubiera importado ni lo más mínimo. Está de un pasota en sus dos únicas escenas que no tendrían ni que haberle pagado. Por vaga y por siesa). Fiona sale porque es la hija de Brad Durif, la voz de Chucky desde sus inicios. De no ser porque papá fue a la productora con el curriculum de su niña, no la hubieran contratado ni para llevar los cafés. Más triste es lo desaprovechado que está Alex Vincent. El niño de la trilogía original era un chavalín mono y gracioso, pero ahora parece el típico votante de Trump. Aún así, era un momentazo el que volviera a la saga, pero su papel es casi anecdótico. Parece en todo momento que va a ser el motor de la historia, pero nunca arranca.

La idea general funciona, pero no termina de estar lo bien desarrollada que debería. Al comienzo consigue provocar bastante intriga llenando la historia de muñecos Good Guy, sin que el espectador sepa cual es el asesino real. La potentísima línea argumental de si Chucky es real o es sólo producto de la ezquizofrenia de (¿todos?) sus protagonistas no termina de estar explotada como merecía. La película empieza bien, baja mucho en el segundo acto y recupera interés en la resolución. Lo mejor de todo es que Don Mancini ha rectificado el horripilante Chucky creado a ordenador y volvemos a tener un muñeco real.

Cult of Chucky es una entrega exclusiva para fans de la saga, poco más. Veremos a ver en qué evoluciona la octava entraga (que no es por nada, pero podrían haber sido un poco menos descarados  dejando ver que la habrá) y, sobretodo, cómo será el Chucky de la ya anunciada serie televisiva. Como sea como la adaptación de Scream… que nos mate Chucky el primero y terminemos con tanto dolor.

Redactor de cinefilosfrustrados.com - Mi blog personal: Cosas buenas de pelis malas : super8an.wordpress.com