Crónica del concierto de Aurora en el Warner Music Station de Príncipe Pio, en Madrid.

Ver a Aurora en directo, no es una experiencia nueva para mi. Pude disfrutar de su talento y energía sobre el escenario en 2018, en Sziget (Budapest), donde dio un espectáculo divertido y lleno de potencia, vivencia que pude repetir, tan solo un año después, en Roskilde, en una gran segunda jornada del festival.

thea wang

Pero si que era nuevo para mi, poder verla en sala, ¡y que sala!. Warner Music Station, situado en la estación de Principe Pio, tiene una acústica espectacular, al menos, para conciertos de estas características musicales. Llegué a las 19:15, y muy amablemente, pasé todos los controles de prensa para poder acceder a la sala. Ahí, nos esperaba la primera telonera, Thea Wang, cantante y compositora noruega, que poco más necesitó que una guitarra, para conseguir aplausos multitudinarios y el calor de un público, que parecía completamente entregado a la experiencia musical de esa noche.

La escandinava, acaba de lanzar al mercado (el 9 de septiembre) su primer álbum, el While He Is Still Asleep, un descarnado trabajo emocional, con letras que hablan del amor, el desamor, y el dolor generado por estos. Su música es minimalista, honesta, frágil, y muy bella. Su concierto se limitó a unos 20 minutos, y fue interrumpido por ella misma en mitad de una canción, al pedir ayuda a la seguridad de la sala, para socorrer a alguna persona que estaba en el centro de la sala.

Sei Selina

Después de Thea, y justo antes de Aurora, le tocaba el turno a Sei Selina. La cantante, con una producción más compleja y rica en instrumentalización que la de Thea Wang, nos presentó un concierto de unos 40 minutos, en el que desfilaron temas como I Adore, Dry Eyes Lie, 1.Minute o Him or Her, entre otras. Su música recuerda a muchas cosas, pero se siente fresca y propia. A ratos encontrabas un poco de Lana del Rey, en otros, una Jorja Smith más desenfadada, con una producción propia de Lizzo, o incluso Janelle Monae. Su carrera se ha centrado en el lanzamiento de sencillos, hasta principios de este año, donde lanzó el Ep Him or Her, disco, que en esencia, puede sonarnos, en algunos de sus pasajes, a Portishead. Una grandísima sorpresa, y una telonera de primer nivel para esperar a Aurora.

Y llegó el momento. Con 15 minutos de retraso, salió al escenario la gran estrella de la noche, Aurora Aksnes, con un arranque centrado completamente en su último trabajo, el The Gods We Can Touch (2022), focalizado en los temas The Forbidden Fruits of Eden, Heathens y Blood in the Wine. El sonido era perfecto, la comunión con el público total, y el silencio en la sala, a modo de respeto hacia la artista, emocionante. Esto cambió cuando tocó Churchyard, una de las canciones más icónicas del Infections of a Different Kind: Step 1. Sería la única canción que tocaría de ese álbum, pero el público comenzó a bailar por fin y dejarse llevar por la energía de Aurora.

Entre canción y canción, Aurora interactuaba con el público, y daba preciosos discursos acerca de la libertad individual, la necesidad de amar, y el perdonarse a uno mismo. La primera canción de su álbum más icónico, su debut All My Demons Greeting Me As a Friend, fue Warrior. Una preciosa experiencia coreada por todos los asistentes de la sala. Algo que se incremento, cuando The River, fue el siguiente tema que la noruega nos presentó en su setlist. De nuevo, energía positiva, bailes divertidos por parte de ella, y una instrumentalización perfecta. La fiesta continuo con Cure for Me, posiblemente, su canción más famosa y divertida de su último disco, o al menos, así lo sintió la audiencia de la sala, ya que fue la canción de todo el concierto, recibida con más saltos y efusividad de movimiento.

Tras esta parte más «divertida» del concierto, tocaba una más emocional e introspectiva. Fue el turno de la bellísima Daydreaming, que nos puso a todos los pelos de punta, por su fragilidad y la potencia vocal de Aurora en alguno de los pasajes de la canción. Es uno de esos temas que acaban en lo más alto, y te hacen aplaudir como un obseso. Tras esto, vendría un dúo temático, con Potion For Love y una versión acústica de A Temporary High, que fueron precedidos, de nuevo, de discursos acerca del amor. A Dangerous Thing sería el siguiente tema del setlist, que por desgracia, quedaría opacado por la siguiente canción del concierto, Runaway. Posiblemente su tema más famoso, coreado por el público, y disfrutado por todos, como una experiencia religiosa.

De la fragilidad de ese tramo, pasamos a la potencia animal y salvaje de The Seed, uno de mis temas favoritos de su A Different Kind of Human: Step 2, disco del que también tocaría Apple Tree instantes antes, de otro de sus grandes trabajos : Running With The Wolves. Personalmente, el highlight de la noche, el momento más emocionante, poderoso y tierno de toda la velada. Tres veces que he visto a Aurora interpretarla en directo, y siempre provoca emociones puras y directas en mi. Que maravilla.

Para terminar el concierto, quedaba Giving In to the Love, un tema épico ideal para cerrar un espectáculo como el que nos había presentado hasta el momento, aunque personalmente, creo que cerrar con Running With The Wolves seria incluso mejor.

Pero aun quedaba una sorpresa. Aurora volvió al escenario, preguntando por un tal Borja. Y es que, este chico decidió pedir la mano de su novia durante el concierto, ante la emoción de toda la sala, y de la propia Aurora, que acabó llorando sobre el escenario. Como cierre final, y ahora si, al concierto, decidió cantar Exist for Love para la pareja, y cerrar así, un concierto perfecto en la capital española, que nunca había pisado hasta la fecha.

Agradecer personalmente al equipo de Live Nation y Mercury Wheels ,y en especial, a María Gaudelia, por el buen trato recibido como medio.

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A veces escribo de lo que me apasiona, y otras, de lo que toca.