Este 28 de febrero se celebra el día de Andalucía y aprovechamos para echar la vista atrás y hablar de cine. Cine histórico, pero del menos conocido. El cine sobre Al-Ándalus.

¿No te suena ninguna película sobre el tema? No te extrañes, porque Al-Ándalus ha sido un periodo histórico casi sin producción cinematográfica. Como botón de muestra, en las tres temporadas de El ministerio del tiempo ni un solo capítulo se ha desarrollado allí. Tampoco es ninguna sorpresa cuando no hay sellos, ni billetes ni nada por el estilo que conmemore ocho siglos de historia de España. Pero vamos a dejar la fábrica de moneda y timbre y centrémonos en la de fábrica de sueños.

Así para empezar, el mundo andalusí se ha tratado siempre desde la perspectiva del extranjero invasor. Esta ha sido la premisa durante más de un siglo de cine histórico. Sólo desde hace muy pocos años los cineastas se han “reconciliado” con este periodo y ha sido rodado como parte más de nuestra historia. Y sí, he dicho más de un siglo.

La primera aparición del mundo andalusí en el cine se produjo nada menos que en 1911 y nada más que de la mano de Thomas Edison. El cristiano y la mora es un cortometraje melodramático a lo Romeo y Julieta versión hispana. Edison ha sido uno de los mayores inventores de la historia, incluso es el legítimo inventor del cine. Ahora bien… las posibilidades del lenguaje cinematográfico ni las vio ni las esperó. Su cine es una cámara fija a modo de teatro filmado o cuadro viviente y poco más. Eso sí, no le vamos a quitar el mérito de haber sido el primero en rodar nuestra historia. Medio siglo pasó en blanco hasta que Italia retomara el tema. La cinematografía vecina había encontrado un filón en el péplum, películas de aventuras ambientadas en la antigüedad. El género se estaba agotando, así que cambiaron de época. Los cien caballeros cambia a griegos por cristianos y a los persas por andalusíes, y poco más. Como no podría ser de otra manera, los reinos del norte eran unos angelitos y el reino del sur era el hijo de Satanás.

Y si los italianos tenían péplum, ¿Qué teníamos nosotros? Efectivamente, el destape. Hasta 1981 no se rodó nuestra primera película sobre Al-Ándalus. Cuando Almanzor perdió el tambor lo tiene todo: Los mejores cómicos del momento, sin saber muy bien qué hacían allí, explotación y compra-venta de mujeres, a Mariano Ozores haciendo de Almanzor con gafas, y a las mamachicho antes de que existiera Telecinco. Visionaria y reaccionaria al mismo tiempo. Lo único que no tiene es gracia, pero eso era ya mucho pedir. Ahora bien, es una de las primeras asociaciones que encontramos entre Al-Ándalus y Andalucía como tal, idea romántica que llega a nuestros días. Es más, asocia cada reino medieval con una comunidad autónoma (menos a la Marca hispánica, futura Cataluña, que se asocia con el Barça) En ese caso, Andalucía aparece como primera potencia española. Eso sí que no ha llegado a nuestros días, me temo.

Contra todo pronóstico, la reconquista ha sido un tema mínimamente tratado en España. Ni siquiera durante el régimen franquista, con toda la maquinaria ideológica que eso le suponía. Eso sí, El Cid vale por todas ellas. Aun desde el punto de vista del reino de Castilla, trata a Al-Ándalus como un reino español más y eso no lo habíamos visto hasta ahora. Grande Anthony Mann y Grande Samuel Bronston. Tuvo su réplica 100% española con El Cid cabreador… pero casi mejor pasamos palabra.

En los albores de los 90 comienza los primeros intentos de dignificar este periodo. Jaime Oriol y Antonio Tarreuella rodaron en 1988 Al-Ándalus: El camino del sol. Contaron la historia de Abderramán I y la fundación del emirato de Córdoba con vocación internacional. ¿Te suena? Pues en el extranjero tampoco. Con el lema “Tres culturas, un sólo país”, ni la crítica ni el público les compraron las buenas intenciones. Lo que nadie les va a quitar es haber sido la primera aproximación con intención artística e histórica al periodo andalusí. En televisión mejoró la cosa y en 1991 TVE estrenó Réquiem por Granada, de Vicente Escrivá. No es por nada, pero la historia de la caída de Al-Ándalus tuvo más éxito que su fundación. Yo ahí lo dejo.

La fecha definitiva fue 1997, el año en el que Al-Ándalus llegó a Cannes e incluso a la selección de los Oscars. Sé lo que me vas a decir, que me he columpiado. Es imposible porque ese fue el año de Secretos del corazón que sí estuvo nominada. Cierto, pero es que no fue España, sino Egipto quien mandó El destino, la historia de Averroes. Aquí se estrenó tres años después, lo cual dice muy poco del respeto que tenemos al mayor filósofo que hemos parido. Claro, que era una comedia musical en árabe… seguramente eso tirara más para no estrenarla. Vamos, que casi los entiendo.

La última inclusión internacional fue Assassin’s Creed en un escenario de lujo: La Alhambra y la derrota final de Abu Abd Allah Mohammed ben Abi al-Hasan Ali (Boabdil para los amigos). Mira tú por donde las tornas se cambiaron completamente, puesto que el último monarca andalusí es el bueno de la película. La inquisición, obviamente, es la mala malísima. Históricamente es un disparate, porque ya me dirás tú qué hacía allí Torquemada, espada en mano, comandando a los ejércitos. Pero para una escena bien rodada en toda la película, no nos vamos a quejar.

Por ultimo, la animación española ha descubierto un filón en la historia andalusí. Ahmed, Principe de la Alambra y El embrujo del sur están basadas en los cuentos de Washington Irving y Azahar; ha sido nominada al Goya este año.

Conclusión: Si este país necesita o no una película sobre Blas de Lezo, que lo decidan los cineastas. Lo que verdaderamente es una urgencia nacional es la película sobre Almanzor que nos haga olvidar la de Mariano Ozores.

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