El 59th Montreux Jazz Festival se celebra del 4 al 19 de julio a las orillas del Lago Lemán con un entorno inmejorable para disfrutar de la música en directo.
El 59th Montreux Jazz Festival nos concedió esta semana una acreditación de prensa para poder pasearnos por sus 14 escenarios simultáneos y disfrutar de algunas de las más de 600 actuaciones que se han preparado para esta edición.

El Montreux Jazz Festival se trata del festival de jazz más grande de Europa y el segundo del mundo solo por detrás del de Montreal (curiosa es la similitud entre los nombres de las dos sedes) y ha contado en el pasado con actuaciones de grandes nombre como Miles Davis, Keith Jarrett, Jack DeJohnette, Bill Evans, Soft Machine, Weather Report, The Fourth Way, Nina Simone, Jan Garbarek y Ella Fitzgerald. Pero, como ya adelantábamos en el título del artículo, el evento hoy ofrece mucho más que jazz. Este año entre algunos de los conciertos que se podían disfrutar estaban los de J Balvin, Trueno, Noah Kahan, Royel Otis o Nathy Peluso, músicos muy alejados del género.

Además de esto, muchos de sus escenarios estuvieron ocupados la mayor parte del tiempo por DJs que variaban de lo latino a lo electrónico sin pasar, la mayoría de las veces, por el jazz. Pero si de Jazz estamos hablando, hay un refugio en el que el espíritu del festival se ha mantenido intacto, «The Memphis», un club a la americana con sus mesas redondas y su bar donde se alternan conciertos de jazz con jam sessions de un altísimo nivel que hacen sonar este estilo hasta las 5 de la mañana.
«The Memphis» (podéis ver una foto de la sala bajo estas líneas) se encuentra en el Lake House, un pequeño palacio de tres plantas que durante el Festival se transforma en uno de los principales epicentros del mismo.

En la primera planta, además de «The Memphis», los visitantes pueden disfrutar de DJs Sets en «El Patio», y quizás, si tienen algunos de los pases más exclusivos del festival, entrar en la sala «Belvedere», un escenario secreto que no figura en ningún mapa y programación donde la música de los DJs se entremezcla con improvisaciones de los artistas que terminan sus actuaciones en «The Memphis» y continúan en «Belvedere».
En la segunda planta se encuentran dos rara avis, «La Bibliothèque», literalmente una biblioteca repleta de libros sobre música y vinilos donde se dan charlas y se organizan sesiones de escuchas de discos y «Le Cinéma», una sala de cine donde se reproducen conciertos y documentales de jazz.

En la tercera y última planta se encuentra «La Coupole», una sala dividida en dos (club y terraza) donde los DJs mezclan sonoridades Funk, House y Disco.
En resumen, la experiencia vivida en el festival ha sido maravillosa, tanto por el entorno como por el ambiente. Además, la calidad de sonido en todo momento ha sido exquisita. Sin embargo, siento que la identidad del Montreux Jazz Festival se ha perdido al permitir entrar a tantos otros géneros que ocupan la mayor parte del cartel. En mi opinión, si mantuvieran la organización, pero reservaran un espacio más grande para el género que hizo nacer y crecer el festival podríamos encontrarnos ante una de las citas ineludibles de la música en Europa. Porque yo lo tengo claro, el año que viene volveré.


